Diario por América (1926-2026)
Capítulo 6. La consagración blanquiazul
9 de julio de 1926 - Buenos Aires, Argentina
Las dos primeras actuaciones del RCD Espanyol en Argentina todavía no habían convencido a toda la prensa local, ya que los combinados de la Zona Norte y la Zona Sur no representaban el verdadero nivel del fútbol bonaerense. Por ello, la Asociación Argentina de Foot-ball decidió organizar una prueba definitiva: una selección formada por algunos de los mejores futbolistas de Buenos Aires mediría el auténtico potencial de los visitantes.
El encuentro se disputó el 9 de julio, coincidiendo con la festividad de la independencia argentina, en el campo del Sportivo Barracas. Miles de personas se congregaron desde primera hora en los alrededores del estadio y las gradas se quedaron pequeñas para acoger a todos los aficionados. Muchos accedieron sin entrada, colocándose junto a las líneas de banda e incluso hubo quien se subió a postes y tejados para seguir el encuentro.
Paco Bru mantuvo prácticamente el mismo equipo de los partidos anteriores. La principal novedad fue el debut del joven Martí Vantolrà, de apenas diecinueve años, que sustituyó a Eduardo Cubells en el extremo derecho. El técnico alineó a Ricardo Zamora; Urquizu, Quesada; Trabal, Esparza, Caicedo; Vantolrà, Oramas, Mauri, Padrón y Yurrita, un once que acabaría protagonizando una de las actuaciones más recordadas de toda la gira.
El inicio fue un auténtico asedio argentino. Antes de cumplirse los cinco primeros minutos, Zamora ya había intervenido en tres ocasiones con paradas extraordinarias que levantaron la admiración del público. Mundo Deportivo aseguraba que el guardameta realizó una actuación “superior a toda ponderación”, recibiendo continuas ovaciones desde las gradas por unas intervenciones que parecían imposibles.
La resistencia blanquiazul duró hasta el minuto cuarenta. Una brillante combinación del ataque argentino permitió a Perducca adelantar a los locales con un preciso remate de cabeza. Al poco de la reanudación, el combinado argentino ampliaba el marcador, merced a un potente lanzamiento de falta de Tarasconi que fue rechazado por Zamora, pero Charro aprovechó el rechace para establecer el 2-0.
Incluso estando contra las cuerdas, los de Paco Bru volvieron a demostrar una enorme personalidad, adelantando líneas y encerrando al equipo bonaerense en su propio campo. El premio llegó en el minuto 66, cuando Mauri sorprendió a Tesoriere con un disparo lejano que devolvía la esperanza a los visitantes. Apenas seis minutos después llegó el empate. Un preciso despeje de Zamora inició una rápida transición que Padrón condujo con enorme calidad antes de asistir a Oramas, cuyo disparo raso establecía el definitivo 2-2. Como destacaba Mundo Deportivo, el combinado argentino “se vio dominado por el empuje y el entusiasmo de los españoles” durante el tramo final del encuentro.
Al final del partido, centenares de aficionados invadieron el terreno de juego para felicitar a los protagonistas, obligando incluso a la policía a proteger a Ricardo Zamora ante el entusiasmo de sus admiradores.
El Espanyol había conseguido remontar un 2-0 frente al mejor combinado que la Asociación Argentina había reunido para poner a prueba a los visitantes. La prensa deportiva calificó el resultado como “un nuevo y honroso empate”, subrayando que “las huestes de Zamora mantienen imbatido el pabellón deportivo de su club”.
Acababa la primera parte de la gira y la expedición ponía rumbo a Rosario. Allí esperaba un rival que muchos consideraban un trámite antes de los grandes desafíos frente a Nacional y Peñarol, pero que sorprendería por su fiereza delante de los blanquiazules.
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