1-2: Fe. Valor. Honor.
El Espanyol vence a Osasuna en El Sadar y alcanza los 45 puntos
Victoria muy trabajada del Espanyol en El Sadar con goles de Carlos Romero y Kike García que permiten al conjunto perico alcanzar los 45 puntos a falta todavía de una jornada. El equipo supo aprovechar sus oportunidades y aguantó las acometidas rojillas para sumar los tres puntos.
En la época de las app, de la IA, de los podcast, de los streamers … y de toda esa tecnología, llegados a este cierre de la temporada, regresan, como la Navidad, los carruseles radiofónicos y los saltos televisivos de campo a campo. No falla. Y esta no podía ser una jornada más. Con lo apretada que está la clasificación para dos tercios de equipos tocaba poner un ojo en El Sadar y el oído en lo que iba sucediendo en el resto de campos. Tanto para los seguidores del Espanyol como para los de Osasuna. Ni empate, ni contemplaciones. Las cuentas, para los dos, eran las mismas: la victoria te deja fuera, definitivamente, de la cola de la clasificación. Así que eran normales los nervios, la tensión y la angustia ante los penúltimos 90 minutos de la temporada.
Así las cosas, el partido comenzó con el tanteo propio de medir las fuerzas de ambos equipos, de evaluar los puntos débiles y de no arriesgar, que quedaba mucho. Sin embargo, desde una falta en el centro del campo llegó la primera aproximación seria de los locales con un buen remate de Budimir que se fue ligeramente alto. Poco después llegó la réplica de Pere Milla, que peleó por una pelota y acabó rematando ligeramente desviado un pase dentro del área de Dolan.
Pero el premio llegó poco después: una falta sobre Romero en el borde del área la culminó el propio defensa blanquiazul al aprovechar un rechace de la barrera y enviarla, desde el fuera del área, al fondo de la red. Inapelable para Sergio Herrera El 0-1 premiaba el acierto catalán de cara a puerta.
Osasuna, con el apoyo de la grada, y viéndose abajo en el marcador, puso una marcha más y durante unos minutos se acercó con auténtico peligro a la meta de Dmitrovic, que tuvo que despejar con el cuerpo un remate dentro del área pequeña de Raúl García. De inmediato llegó un nuevo remate, esta vez de Torró, y fue Romero quien desvió la pelota casi desde la línea de gol. Los nervios y la tensión sacudían por igual a ambos equipos. Se notaba en el ambiente y se palpaba incluso dentro del terreno de juego. El descanso fue el camino para que ambos equipos buscaran oxígeno y recuperaran el aliento y las pulsaciones.
Y a tres minutos de la reanudación, Víctor Muñoz logró el empate y vuelta a empezar.
Poco después Romero comenzó un ataque desde su campo, levantó la cabeza y vio a Pol Lozano libre en la banda derecha y le puso la pelota a Pol Lozano que prolongó para Dolan dentro del área y su centro lo remató Kike García al fondo de la red. Era el minuto 53. Un mundo de nervios por delante. Por ejemplo ante el remate de Budimir, tras un corner, que sacó Dmitrovic espectacularmente.
Y esa fue la tónica en el último tramo del encuentro. Insistía Osasuna con balones colgados al área perica, pero el Espanyol resistía poblando el carril central y saliendo al contragolpe con la frescura de los cambios. Aguantó el equipo de Manolo González las últimas embestidas rojillas para vencer en El Sadar alcanzar los 45 puntos. Fe. Valor. Honor.
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