Reconocimiento para Albert Villarroya
El técnico y formador deja el RCD Espanyol después de 36 años vinculado al club
Ha sido testigo privilegiado de una de las mejores etapas del fútbol base del RCD Espanyol. También protagonista silencioso de la formación de generaciones de jugadores que han acabado alcanzando la élite. Nombres como Alberto Lopo, Gerard Moreno, Óscar Melendo o Javi Chica forman parte de una larga lista de futbolistas que crecieron bajo su tutela. Pero, más allá de los nombres propios, su legado se mide en cientos de niños y familias a las que ha acompañado durante su formación.
Albert Villarroya (Barcelona, 3-5-1968), director de la Escola RCDE durante más de dos décadas, responsable de los campus del club y exentrenador del Alevín A, pone fin este martes a una trayectoria de 36 años en el RCD Espanyol.
Villarroya llegó a la entidad en 1990 y, desde entonces, ha desarrollado una carrera ejemplar dentro del fútbol base blanquiazul, asumiendo distintas responsabilidades como la de técnico o coordinación del fútbol 7. Su trabajo constante y vocacional se ha traducido también en éxitos deportivos: siete ligas, siete Copas de Catalunya y un campeonato de España como entrenador, además de seis ligas, tres campeonatos de Catalunya y un campeonato de España como coordinador.
Por sus manos han pasado algunos de los jugadores más destacados de la historia reciente del club como Lopo, Chica, Crusat, Marc Torrejón, Marta Torrejón, Oriol Romeu, Sergio Tejera, Català, Gerard Moreno, Jordi Amat, Cucurella, Carles Pérez o Maffeo, reflejo de una labor formativa que ha trascendido generaciones.
Además de su aportación en el ámbito deportivo, Villarroya ha vivido momentos clave en la historia reciente de la entidad, como la inauguración de la Ciutat Esportiva Dani Jarque o del RCDE Stadium, siendo siempre una figura cercana y reconocible en el día a día del club.
El RCD Espanyol quiere expresar su más sincero agradecimiento a Albert Villarroya por su dedicación, compromiso, profesionalidad e implicación durante todos estos años, así como por su profundo sentimiento perico.
Se cierra una etapa, pero queda un legado imborrable. Gracias por todo, Albert.
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