Diario por América (1926-2026)
Capítulo 12. Destino final para una epopeya inolvidable
Capítulo 12. Destino final para una epopeya inolvidable
19-24 de septiembre de 1926 – La Habana, Cuba
El Espanyol afrontaba su última escala americana. El 6 de septiembre había partido rumbo a La Habana y, tras cruzar el Canal de Panamá y navegar durante varios días por el Caribe, el barco alcanzó la capital cubana el día 18.
La llegada se convirtió inmediatamente en un acontecimiento. Miles de aficionados acudieron al muelle de Santa Clara para recibir a los futbolistas y, sobre todo, para contemplar de cerca a Ricardo Zamora, consagrado como la gran estrella de la gira.
La colonia española había preparado numerosos homenajes. En el Casino Español, su presidente, Ramón Armada, dedicó un brindis al guardameta: «Divino Zamora: […] porque vuestro equipo sea pronto el Campeón de España». Sus palabras resultarían proféticas. Menos de tres años después, el Espanyol conquistaría la Copa de España tras derrotar al Real Madrid por 2-1 en Valencia, en la conocida como la Final del Agua.
El 19 de septiembre, bajo una intensa lluvia y ante un Almendares Park abarrotado, los blanquiazules se impusieron al Iberia por 0-4, con dos goles de Oramas y dos de Vantolrà.
Cuatro días después llegaría el último partido de la gira. El rival sería la selección de Cuba, ante un estadio nuevamente lleno. El último once de la gira lo formarían Zamora; Saprissa, Portas; Trabal, Esparza, Caicedo; Padrón, Oramas, Vantolrá, Olariaga y Yurrita. Torres adelantó a los locales de penalti, pero Vantolrà empató antes de que Avelino volviera a poner a Cuba por delante. Padrón igualó de nuevo y Torres firmó el 3-2. Cuando parecía que la aventura terminaría con una derrota, Vantolrà volvió a aparecer para empatar y Oramas, de cabeza, culminó la remontada: 3-4.
El Mundo volvió a rendirse ante Zamora, al que definió como «el mejor portero que haya visto».
Ese mismo 24 de septiembre, la expedición abandonó La Habana a bordo del Alfonso XIII. El 6 de octubre alcanzó Bilbao y, desde allí, emprendió el último trayecto hacia Barcelona. La recepción fue multitudinaria. Mundo Deportivo la calificó como digna de «una de las más bellas gestas de que pueda enorgullecerse el futbol español». Incluso Josep Samitier, capitán del FC Barcelona, entregó a Zamora un obsequio en nombre del club azulgrana.
Durante cuatro meses, los expedicionarios habían llevado el nombre del Club por Argentina, Uruguay, Chile, Perú y Cuba, enfrentándose a algunos de los mejores equipos y selecciones del continente y ganándose el reconocimiento de la prensa y de los aficionados.
La gira también tuvo una importancia decisiva para la propia institución. Las cerca de 250.000 pesetas obtenidas permitieron aliviar buena parte de la deuda contraída durante la construcción de Sarrià. Y, en el terreno deportivo, las victorias ante equipos como la selección de Buenos Aires y el Nacional de Montevideo demostraron que los blanquiazules podían competir de tú a tú con las grandes potencias futbolísticas americanas.
Su impacto trascendió las fronteras. La expedición abrió una ruta que otros equipos españoles recorrerían después y situó al Club en el mapa internacional, convirtiendo 1926 en uno de los grandes capítulos de su historia.
Hoy, 100 años después, aquellos cuatro meses de 1926 siguen formando parte de la memoria del Club: el viaje de una generación de futbolistas que quiso ir más lejos y terminó ampliando para siempre las fronteras del Espanyol.
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