Diario por América (1926-2026)
Capítulo 11. Valparaíso-Lima
Capítulo 11. Valparaíso-Lima
12 de agosto - 5 de septiembre. Entre Chile y Perú
Agotados después de atravesar los Andes, los futbolistas del RCD Espanyol llegaron a Valparaíso la noche del 9 de agosto. La aventura americana estaba entrando en su recta final, pero todavía quedaban muchos kilómetros, varios partidos y, sobre todo, nuevos desafíos por delante.
Chile recibió a la expedición con los brazos abiertos. La colonia española organizó homenajes y las autoridades deportivas prepararon una serie de encuentros que despertaron una enorme expectación. El primero, el 12 de agosto en el estadio de Santa Laura, enfrentaría al Espanyol con un combinado de la Zona Central formado por algunos de los mejores futbolistas del país.
Unas 7.000 personas desafiaron incluso un fuerte temporal para presenciar el encuentro. Paco Bru alineó a Zamora; Quesada, Urquizu; Trabal, Esparza, Caicedo; Vantolrà, Mauri, Padrón, Yurrita y Félix Pérez. El inicio fue espectacular. Padrón adelantó a los blanquiazules con un potente disparo y, apenas ocho minutos después, Yurrita estableció el 0-2.
Pero la lluvia y el cansancio comenzaron a pasar factura. En apenas cinco minutos, García y Bravo devolvieron las tablas al marcador y, poco después, Arellano culminó la remontada chilena. Quesada todavía conseguiría empatar de penalti en la segunda parte, pero Subiabre volvería a batir a Zamora desde los once metros para establecer el definitivo 4-3.
La derrota no sentó bien a los espanyolistas, que quisieron prolongar su estancia en Chile para disputar dos nuevos encuentros. El 15 de agosto, frente a un combinado de Santiago y Valparaíso, el equipo volvió a adelantarse en el marcador, pero terminó cayendo por 4-2.
Quedaba una última oportunidad. El 18 de agosto, en el estadio Ferroviario de Valparaíso, el Espanyol se encontró con un rival que ya parecía guardar cuentas pendientes. El partido fue mucho más que un encuentro amistoso. Las faltas se sucedieron desde el inicio y una tangana obligó al árbitro a amenazar con expulsar a ambos equipos.
Los blanquiazules, sin embargo, respondieron con fútbol. Mauri y Oramas pusieron el 0-2 en apenas trece minutos y Félix Pérez ofreció probablemente su mejor actuación de la gira. Quesada pudo ampliar la ventaja desde el punto de penalti, pero Hill detuvo el lanzamiento. Los chilenos recortaron distancias, aunque Cubells y Pérez terminarían certificando un contundente 1-4.
El resultado permitía cerrar la etapa chilena con una victoria, pero las crónicas locales reconocían que el Espanyol había demostrado una superioridad evidente.
El siguiente destino sería Perú. El 27 de agosto, la expedición llegó al puerto de El Callao. Lima celebraba entonces los 25 años de la fundación del Sport Alianza, hoy Alianza Lima, y el Espanyol era uno de los grandes invitados.
El 30 de agosto, ante unas 30.000 personas en el Stadium Nacional, el equipo de Bru se impuso por 1-3. Vantolrà igualó antes del descanso y, en la recta final, Mauri y Oramas sentenciaron un encuentro que los locales habían llegado a dominar.
Pero Perú empezaría a mostrar también la cara más dura de una gira que ya acumulaba semanas de viajes y partidos. El 4 de septiembre, frente al argentino Club Progresista, el Espanyol empató 1-1 en un partido marcado por la dureza del rival y por un arbitraje muy protestado. Mauri acabó ingresado en el Hospital Italiano de Lima con una fractura de peroné. Juan Urquizu tampoco pudo continuar con el grupo: una fuerte fiebre y un diagnóstico de tifus le obligaron a permanecer en Lima.
Apenas quedaba tiempo para lamentaciones. Al día siguiente, el Espanyol debía enfrentarse a la selección de Chalaco antes de embarcar rumbo a Cuba. Incluso el árbitro previsto para el encuentro no apareció, obligando a recurrir al colegiado del partido preliminar.
El cansancio era evidente, pero el Espanyol dominó desde el comienzo. Vantolrà marcó dos goles, Oramas añadió otro y el partido quedó prácticamente sentenciado. Sin embargo, la imagen de la tarde no estuvo en el marcador. A los ocho minutos, un penalti señalado a favor del Espanyol provocó que los propios jugadores anunciaran al guardameta rival hacia dónde lanzarían el disparo. El lanzamiento fue detenido entre los aplausos de todo el estadio.
La prensa limeña resumiría aquella escena hablando de caballerosidad deportiva. Después de casi tres meses de viajes, partidos, lesiones y aventuras, aquella expedición seguía dejando huella…y todavía quedaba una última parada.
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