3-3: Empate con alternativas
El Espanyol plantó cara y no se dejó intimidar ante un ‘Boro’ muy intenso y físico
“Kike, Kike, Kike”… gritó la afición local en cuanto bajó del autobús y se acercó a firmar camisetas, fotos y repartir abrazos. “Kike, Kike, Kike”, le volvieron a jalear al anunciar por megafonía la alineación. Y terminaron por despedirle con pena, cariño y reconocimiento, a los 16 minutos, cuando tuvo que retirarse del terreno de juego con molestias. Kike García aún es un ídolo en Middlesbrough después de pasar aquí dos temporadas hace ya una década. El Espanyol perdía 1-0, desde el minuto 7, cuando Leo Castledine aprovechó un espacio entre la defensa blanquiazul para conectar un chut que se coló junto al poste izquierdo de Dmitrovic.
Con Kike sustituido y Bauza en el campo, Manolo González recompuso el once y comenzó a acercarse con más peligro a la meta local. Omar peleó una pelota hasta el final y desde el suelo asistió a Dolan, que cedió en corto para que Marcos Fernández, que lo probaba cada vez que se acercaba al área, rematara espectacularmente desde fuera del área al fondo de la red. El empate, 1-1, elevó la confianza de los catalanes que vivieron diez minutos de absoluto control hasta que los jugadores del ‘Boro’ volvieron a sumar efectivos en ataque para que Whittaker anotase el 2-1.
Pero como el partido seguía vivo, Dolan volvió a poner las tablas a cinco minutos para el descanso después de que Marcos Fernández le asistiera en profundidad. El delantero inglés definió con serenidad y solvencia su mano a mano ante Brynn.
Tras el descanso, el partido siguió acelerado, vivo, intenso... Y quedó demostrado en el primer ataque blanquiazul, serio, bien hilvanado y con gol final de Javi Hernández, en el 46. Y seis minutos después, el Boro volvió a empatar con un cabezazo de Castledine tras un córner. 3-3. Otra vez vuelta a empezar. En una tarde en la que a cada ‘zarpazo’ local respondía el Espanyol sin perder la compostura.
El partido seguía cargado de ritmo, de intensidad, pero ya no hubo más que alguna acción aislada y todo quedó en tablas. De esta forma, los blanquiazules regresan de Inglaterra con dos empates ante dos conjuntos con estilos muy distintos, pero que tienen en la velocidad y la intensidad su seña de identidad.
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