3-1: Derrota en el último ensayo
El Espanyol cae en el tramo final, ante el Coventry, después de 70 minutos a un muy buen nivel
El pobre estaba desesperado por el marcaje físico, al límite, de Kitching y de Amenda. La mayoría de las veces acababa en el suelo arrastrado por la refriega con los centrales del Coventry que le superaban por mucho en centímetros y kilos, en una lucha desigual. Incluso, desesperado por un manotazo en la cara que le dejó en el suelo cuando intentaba conducir un claro contragolpe y ante el cual el colegiado ni siquiera paró el juego ni se interesó por su estado. En cualquier caso, Roberto se vengó con un gol acrobático, imposible, con el tacón, cuando la pelota le había sobrepasado y caía al suelo agarrado por Kitching en una clarísima falta dentro del área pequeña. Su remate sorprendió a todo el mundo y acabó en el fondo de la red. Su gesto de rabia al levantarse resumía perfectamente la tortura física a la que le habían sometido sus marcadores. Mejor así porque el árbitro ni pensó en pitar el claro penalti. Era el 0-1 para el Espanyol, dedicado por la plantilla con los brazos extendidos al cielo, a Dani Jarque, en el 17 aniversario de su fallecimiento. Era, también, el premio al partido serio y concentrado de los blanquiazules, que apenas concedían en defensa y que obligaban a los futbolistas del Coventry a recular hacia su área.
Dolan, al poco de comenzar, puso en apuros a Rushworth. Poco después fue Dmitrovic quien frenó a Van Ewijk y antes del gol de Roberto, Álex Calatrava remató ligeramente alto después de una cesión de El Hilali. Quedaban otros 45 minutos para apuntalar el resultado y la confianza blanquiazul.
Nada más comenzar la segunda mitad, un cabezazo de Cabrera, en un córner, encontró el despeje, sobre la línea, de Kitching, con su meta ya batido. El Espanyol demostraba aplomo, serenidad y trabajo, mucho trabajo. El partido no perdía intensidad ni incertidumbre, pero la fatiga comenzaba a hacer mella entre los jugadores de los dos equipos, pese a los cambios que se iban introduciendo. Sin embargo, todo cambió a partir de una escandalosa falta a Roberto, que se oyó, en directo, desde la tribuna, mientras trataba de proteger la pelota en una jugada en el centro del campo en la que tenía una ventaja clara. El colegiado dejó seguir y Sakamoto puso el empate, mientras los blanquiazules protestaban al árbitro y Roberto seguía en el suelo con el tobillo machacado sin entender nada. El Coventry creyó en la remontada y todo cambió en los últimos 15 minutos, en los que los locales se pusieron por delante en el marcador tras un cabezazo de Eccles y, a siete minutos para el final, Simms puso el 3-1que castigaba al Espanyol y evidenciaba la polivalente plantilla que el Coventry ha reunida esta temporada en su regreso a la Premier de la mano del mítico Franck Lampard.
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