2-0: Victoria vital
El Espanyol se impone al Athletic Club, con goles de Pere Milla y Kike García, en un partido muy completo del equipo y con un ambiente espectacular en el RCDE Stadium
Tres puntos de oro para un Espanyol que llevaba demasiado tiempo mereciéndolo. El RCDE Stadium llevó en volandas al equipo, Pere Milla abrió el marcador y Kike García lo cerró para cambiar la dinámica y volver a ganar.
Tan apretada anda la clasificación después de los últimos resultados que nadie quiere ceder ni un ápice de su esfuerzo a tres jornadas para el final. Un desliz, un tropiezo, cualquier despiste inocente puede tener consecuencias impredecibles dado el pelotón de equipos tan numeroso que se ha formado en la cola. Alguien tendrá la paciencia de ver cuántas veces se ha dado esto en la historia, pero apunta a especialmente anómalo desde la época de los tres puntos por victoria. No valen las cuentas ni las calculadoras. Toca luchar y sufrir hasta el último instante, como si fuera el tramo final de la etapa reina de cualquiera de las grandes rondas ciclistas.
De hecho, que Espanyol y Athletic se aplicaran con ahínco esta tarde entraba dentro de los planes de ambos equipos. Los locales para huir de la zona más baja de la tabla y los vascos, que han jugado Champions esta temporada, para salvar un campeonato de Liga bastante irregular. En cualquier caso, los primeros 45 minutos ofrecieron intensidad, velocidad y vértigo en ambas áreas. Los dos equipos se lanzaron contra la portería rival y, pese al 0-0 del descanso, ambos porteros recibieron ocho remates. Es más: empate hubo incluso en saques de esquina (6-6) hasta el punto de que muchos de los remates acabaron en córner. Berenguer hizo lucirse a Dmitrovic superado el primer cuarto de hora y Unai Simon hizo lo mismo ante un buen remate de Romero. Roberto, de espuela, también obligó al meta del Athletic a mostrar su calidad. Y así en una y otra portería, hasta el punto de que el mayor susto para los locales fue un despeje de Urko que chocó contra el cuerpo de Laporte y del que salió un rebote que acabó en el larguero. Una de esas extrañas carambolas que tiene el fútbol. Igual que justo antes descanso un disparo de Unai Gómez también tocó en el palo.
La segunda mitad ofreció más de lo mismo. Los dos equipos seguían enfocados en llegar cuanto antes a la meta rival y volvían a proponer un fútbol sin descanso, acelerado y con mucho desgaste físico. Llegaba, por tanto, el momento de los cambios. Y Pere Milla, que llevaba seis minutos en el campo después de entrar por Roca, golpeó de forma acrobática un centro de Romero que acabó en el fondo de la red. Premio. 1-0. Y la grada que se contagió de esa alegría y puso una marcha más para subir la adrenalina del estadio.
Entraba el Espanyol en la última fase del partido, bien compuesto y entero a lo largo de todo el partido, atajaba cualquier intento de aproximación del Athletic Club con juego directo. Y en una de las tantas idas y venidas, Ramon Terrats aprovechó los espacios a la espalda de la defensa rival para dejó solo a Kike García ante Unai Simón. El delantero definió a la perfección con la zurda para anotar el 2 a 0 y liquidar el partido. Victoria muy emocional y vital del equipo empujado por toda la grada.
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