2-2: Empate agridulce
El Espanyol abrió y cerró el marcador en un partido en el que no pudo superar a un Burnley más rodado
Si fútbol es fútbol, pretemporada es pretemporada. Y en esas anda el Espanyol buscando su mejor puesta a punto, quemando intensidad en los entrenamientos, sumando sesiones de trabajo, recargando las baterías de su estado físico y tratando de conseguir que la faena diaria se plasme poco a poco en el terreno de juego. Eso es lo que intentó esta noche ante el Burnley, en el cuarto amistoso de preparación, en un partido en el que abrió el marcador con un gol madrugador y lo cerró en la recta final. Entre medio, intensidad, voluntad, ganas, pero también algún desacierto tanto en defensa como en ataque.
Comenzó el partido con insistencia el Espanyol. Acelerado, buscando provocar el fallo del rival y, cuando apenas se llevaban tres minutos, una presión sobre la meta local permitió robar la pelota dentro del área pequeña y que Jofre adelantara a los blanquiazules. 0-1, todo por delante. Pero sólo un minuto después Larsen se coló entre la defensa y asistió a Ramsey para que estableciera el empate. 1-1 y vuelta a empezar. Con 40 minutos por delante.
El partido se rompió durante minutos con aproximaciones a una y otra área, pero sin acierto por parte de los atacantes. Todo seguía igual. El Espanyol dispuso de una oportunidad de Roberto que no pudo orientar un centro de Jofre mediada la primera mitad y Urko, con un lanzamiento desde fuera del área, puso en problemas a Weiss, el meta local, sobre la media hora. Parecía que el Espanyol conseguía dar pasos adelante y recuperaba el dominio de juego ante un equipo que, la próxima semana, ya disputará su primera ronda de Copa y que, en principio, llegaba a este amistoso con más ritmo.
Tras el descanso, Hayen, técnico local, introdujo nueve cambios y el Burnley recuperó el aliento y la velocidad en ataque. Así, en el 47, Hountondji aprovechó una indecisión defensiva blanquiazul para anotar el 2-1. El equipo se repuso poco a poco. Manolo González comenzó a dosificar los cambios y a darle oxígeno al equipo con las sustituciones escalonadas durante la segunda mitad. Poco a poco fue cambiando el panorama. El Espanyol insistió ante la portería local y, a cinco minutos para el final, Kike García logró el empate definitivo.
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