1-1: Un punto de orgullo
Los blanquiazules empatan en el descuento final, en un partido marcado por las decisiones del VAR
Pues nada, hasta cuatro partidos se vieron en el Espanyol-Sevilla de esta noche: la primera parte; la efervescencia de los minutos de la expulsión de un jugador del Sevilla y el gol anulado a Omar; la reacción del Sevilla que se adelantó en el marcador y el empeño final blanquiazul que se premió con el gol de Marcos Fernández, su primer tanto en Primera.
Así las cosas, Sevilla y Espanyol salieron concentrados y concienciados para no cometer errores. Aceleró el Espanyol en los primeros minutos y Odysseas tuvo que emplearse a fondo ante un chut de Javi Hernández. Primer aviso, pero, de inmediato se vio que ambos equipos mostraban fuerzas tan parejas que evitaron frivolidades y tiraron de oficio en las dos áreas, aunque acabaron imponiéndose los argumentos defensivos para frustrar cualquier ocasión.
Pese al intenso calor y la sofocante humedad ambiental, el partido estuvo siempre vivo, convertido en un correcalles en una y otra área. Ataca el Espanyol, responde el Sevilla. Ataca el Sevilla, se repliega con orden el Espanyol. Algún sustito en la grada y algún ‘uy’ tímido ante la mínima ocasión bastaban para mantener el pulso hasta el descanso.
La segunda mitad comenzó con efervescencia. Ocho minutos que van de una oportunidad de Cala que casi acaba en gol, pasando por la expulsión de Sangante cuando se escapaba Roberto y el gol de Omar, en el 61 que fue anulado por un supuesto fuera de juego posicional de Marcos, que ni influye en la jugada ni tiene opciones de hacerlo después del potente chut de Omar y que las cámaras del VAR tampoco aportaron luz. Ahora sí que ya nadie entiende nada. El meta sevillista reclamaba que le habían hecho falta en la jugada previa, pero como eso no fue, apareció, qué casualidad, una posición que le permitió al VAR encontrar un resquicio para anularlo. El gol anulado desconcertó a los locales y alimentó el orgullo de los sevillistas que decidieron arroparse defensivamente y buscar petróleo en alguna ocasión aislada. Así llegó el gol de Stassin, en una acción en la que se adelantó a la defensa blanquiazul. Quedaba nada y los de Luis García disfrutaban de una ventaja que tocaba administrar. Sin embargo, en el ‘arreón’ final, Marcos Fernández, en un doble remate, primero al larguero, y luego, recogiendo el rebote, al fondo de la red, puso el empate. El gol volvió a revisarse y esta vez, la acción pilló a Roberto cerca y queriendo escaparse e inhibirse del remate. Fue gol. Lo pitó el árbitro y lo verificó el CAR y lo celebró la grada del RCDE Stadium con alegría. Como se decía antaño: “un punto siempre es un punto”.
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