0-2: Qué siga la racha
El Espanyol suma una nueva victoria ante Osasuna que se cimenta en el acierto de Roberto en los primeros minutos
El Espanyol ha sumado esta tarde una nueva victoria en El Sadar. Igual que sucedió en la penúltima jornada de la temporada pasada, los blanquiazules rompieron el hechizo del estadio ‘rojillo’ (auténtico gafe durante años) y se llevaron los tres puntos después de firmar un notable partido, basado en el convencimiento y el esfuerzo colectivo.
En cualquier caso, los primeros 20 minutos fueron de infarto, con un desgaste físico increíble a estas alturas del campeonato. Dos goles legales, uno anulado por el VAR y un posible penalti en 17 minutos. El Espanyol salió entonado en busca de la portería local. Y así se fraguó el primer gol, en apenas un puñado de segundos, los que van de Dmitrovic hasta que Roberto empuja la pelota al fondo de la red. En medio un control de Omar y un pase a Marcos Fernández, que se fue a la derecha a recibir y centrar, milimétrico, para que el nueve blanquiazul inaugurara el marcador, en el minuto 2.
Respondió Budimir con un remate de cabeza que se fue alto, un poco más tarde y Raúl García hizo lo mismo, minutos después. Osasuna no hacía más que colgar balones dentro del área blanquiazul y amontonaba jugadores alrededor para presionar lo más arriba posible. Raúl quiso internarse por el centro de la defensa, pero acabó en el suelo. El campo entero reclamó penalti, pero el colegiado lo tenía clarísimo y, desde el primer momento, defendió que no hubo falta. El VAR le dio la razón. Mientras se apagaban las protestas, Roberto puso el 0-2. Un pase excelente de Edu Expósito (puro caramelo) para Omar permitió a este centrar con intención. Entre Catena y Sergio Herrera no se entendieron y la pelota le llegó mansa a Roberto. Un cuarto de hora de juego y 0-2 para los visitantes. Pero aún quedaba más. Un minuto más tarde, Kike Barja se coló entre Omar y la línea de fondo para asistir a Rubén García. El ‘rojillo’ no desaprovechó el regalo y puso el 1-2. Dmitrovic, sin embargo, reclamó que la pelota había salido por la línea de fondo. Lo tenía clarísimo. Al final, el VAR avisó al colegiado y anuló la jugada. Todo igual. 70 minutos por delante para defender la renta conseguida en 16.
Así que quedaba una eternidad de nervios, tensión y ansiedad, tanto en la grada como en el campo.
La segunda mitad comenzó con un Osasuna convencido de poder ir recuperando el partido y el marcador adverso, pero sin grandes oportunidades. Así que, en cuanto el Espanyol se sobrepuso a ese empujó, mediada la segunda parte, volvió a tomarle el pulso y el orden al partido, dándole oxigeno a sus acciones. La grada subió el volumen de sus canticos y alentó al equipo a que diera un paso adelante, pero no fue suficiente y, al final, el marcador no se movió.
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