0-2: Pena máxima
Dos discutidos penaltis, cada uno en el tiempo de descuento de cada parte, impiden la reacción blanquiazul ante el Girona
No hay manera. El Girona seguirá manteniendo su imbatibilidad en el RCDE Stadium gracias a dos curiosas penas máximas, una al final de cada parte, que generaron dudas a todos los que las vieron tanto en el campo como en la televisión. Por en medio, intensidad, alternativas y sensación de desconcierto con algunas decisiones arbitrales que parecieron intrascendentes pero que no lo fueron.
En cualquier caso, tanto los jugadores como el entrenador blanquiazul hicieron autocrítica respecto a lo que había sucedido en el campo y reconocieron que, en esta oportunidad, no estuvieron tan certeros como en anteriores jornadas.
De todas formas, lo que se vio durante los 90 minutos fue un partido de ida y vuelta, de acá para allá, absolutamente desacomplejados los dos equipos, un correcalles intenso, sin ocasiones claras, pero sí con alternativas en una y otra área, con ambos equipos fieles a su estilo. Por un lado, un Girona, que ha mejorado notablemente en las últimas semanas y que ha recuperado la confianza en la posesión que reclama su técnico y por otro, un Espanyol vertical, decidido a buscar la espalda visitante sin especular con el esfuerzo y decidido a seguir vaciándose jornada a jornada.
Sin grandes oportunidades en ninguna de las áreas, el partido entró en la parte decisiva, en la recta final de la primera parte y allí brilló Dmitrović. Primero con una espectacular parada a remate de Lemar y ya sobre el tiempo cumplido, desviando el lanzamiento de Vanat desde el punto de penalti con el que fue castigado el Espanyol por un derribo de Omar El Hilali, que no entendía nada, idéntico al que había sufrido Roberto unos minutos antes en el área contraria. Sin embargo, ahí sí que fue el VAR quien decretó que el pie de Dmitrović estaba ligeramente adelantado y mandó repetir. En la segunda oportunidad el meta blanquiazul no llegó por centímetros al lanzamiento del ucraniano. El 0-1 castigó a los locales y enfadó a la grada que no entendió el doble rasero en las decisiones arbitrales.
Tras el descanso, los locales volvieron a la carga con ánimo renovado, sobre todo con un Jofre que acaparó el fútbol de ataque desde que ingresó en el terreno de juego y las oportunidades se sucedieron ante Gazzaniga. Con Jofre activo; Pol intenso y Roberto peleando por todas las pelotas que rondaban el área, daba la sensación de que el premio no tardaría en llegar. Un nuevo derribo a Roberto dentro del área incrementó los decibelios en el RCDE Stadium. No pasó nada. Y cuando el partido estaba ya en el descuento, una contra de Asprilla acabó con el colombiano en el suelo dentro del área. Ninguna repetición pareció punible. De hecho, da la sensación de que el jugador del Girona se resbalaba y que el VAR corregiría la decisión arbitral, pero no fue así y Vanat cerró el marcador desde el punto de penalti ante la frustración local, que vio que cómo se escapaban los puntos en un partido marcado por dos jugadas que acabaron siendo determinantes.
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